Maurice Banchot
miércoles, 14 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
“Silencio y rizoma; educación, arte, política y subjetividad."
Fundamentaciòn:
Fuente: Lic.: Adriana Paloma
Cabe destacar que este seminario se dicta por cuarto año consecutivo.
Dia de dictado: mièrcoles de 18 a 20 hs. Sala de Profesores
Facultad de Psicologìa.Anexo , Ituzaingo y Corrientes.
Universidad Nacional de Rosario
Inscripciòn: http://virtual-fpsico.dyndns.org/seminarios/
Figura en la lista como Silencio y rizoma ( es decir con el tìtulo incompleto)
Si no pueden inscribirse por este medio, si les interesa cursar el seminario vayan el primer dìa del dictado y se inscriben con la Profesora personalmente.
sábado, 3 de julio de 2010
PRIMER PARCIAL EPISTEMOLOGÌA
TURNO NOCHE
(Profesoras Castro, Nívoli, Paloma, Winger)
1º PARCIAL[1]
(Fecha de entrega: 23/07/2010)
1)
a)- Leer atentamente la siguiente cita:
“Si se desea analizar hasta qué punto la imagen que la comunidad científica tiene de sí misma corresponde a los hechos vale la pena comenzar por investigar el fenómeno del cambio científico. (…) La historia de la ciencia es el relato de los múltiples cambios de lealtad de una teoría a la otra (…). Este cambio de lealtades de una teoría a la otra a la que se hacía referencia como cambio científico, es un cambio que requiere explicación. Pero ¿qué clase de explicación?”
b)- Completar los datos bibliográficos correspondientes (Autor, Capítulo, Libro, Editorial, Lugar, Fecha, páginas.)
c)- 1. Explicar brevemente (15 renglones) qué clase de explicación del cambio científico sostiene el autor de la cita.
2. Elegir algún otro autor trabajado en las clases y determinar brevemente (15 renglones) el esquema explicativo del cambio científico que sostiene.
2) a) ¿Por qué Lagache utiliza la expresión “situación caótica” para describir el panorama de
b) ¿Que "olvida" Lagache cuando ambiciona unificar
3) En el Diálogo Primero de Sobre el infinito universo y los mundos, Filoteo dice –entre otras cosas- “…debe haber moderación en eso de pedir testimonio a los sentidos.”
Fundamentar esta aserción a partir de:
- Giordano Bruno (15 renglones)
- Descartes (15 renglones)
4) Kant, en “¿Qué es
5) Hacer un breve comentario (15 renglones como mínimo y 1 pág. como máximo) -fundamentado en la bibliografía de la materia trabajada hasta el momento- de alguno de los textos literarios mencionados a continuación:
[Disponibles en www.epistemologia2009paloma.blogspot.com ]
1. Fernández, Macedonio, Textos Selectos, Corregidor, Bs. As., 1999, “VII (Todo y Nada)”, p. 309
2. Galeano, Eduardo, El libro de los abrazos, Catálogos, 2000, “Celebración de las contradicciones/2”
3. Dolina, Alejandro, Crónicas del Ángel Gris, Colihue, Bs. As., 2006, “El recuerdo y el olvido en el barrio de Flores”
4. Saer, Juan José, El río sin orillas, Seix Barral, Bs. As, 2003, (fragmento) p.23
5. Artaud, Antonin, "Les Quatre Vents", N°8, 1947 “Los enfermos y los médicos” (Versión de Aldo Pellegrini)
6. Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969, p. 211,“Manifiesto”.
7. Gelman, Juan. Nueva prosa de prensa. Javier Vergara Editor, Argentina,1999, pp 70-71 y 13-14, "Cuerpos" y "Razones"
[1] Formato del texto: Letra Times New Roman 12, espacio 1,5, justificado.
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Aclaraciòn todo el material e incluso Gelman, Juan. Nueva prosa de prensa. Javier Vergara Editor, Argentina,1999, pp 70-71 y 13-14, "Cuerpos" y "Razones", lo tienen en todas las fotocopiadoras y aquì en el blog.
Saludos a todos y copadìsìmas vacaciones Adriana
NICANOR PARRA: RETRATO DE UN ANTIPOETA
EPISTEMOLOGÍA-2010
(Turno Noche)
Prof. Adriana Paloma
Algo dijimos anoche en la clase acerca de NICANOR PARRA; aquì una breve reseña biogràfica: poeta, cuentista y ensayista chileno nacido en San Fabián de Alico en 1914. Perteneció a una sencilla familia campesina, heredó de sus padres una gran sensibilidad artística. Después de sus estudios básicos se recibió como profesor de Matemáticas en el Liceo de Chillán y en
Test
Qué es un antipoeta:
Un comerciante en urnas y ataúdes?
Un sacerdote que no cree en nada?
Un general que duda de sí "mismo?
Un vagabundo que se ríe de todo
Hasta de la vejez y de la muerte?
Un interlocutor de mal carácter?
Un bailarín al borde del abismo?
Un narciso que ama a todo el mundo?
Un bromista sangriento
Deliberadamente miserable?
Un poeta que duerme en una silla?
Un alquimista de los tiempos modernos?
Un revolucionario de bolsillo?
Un pequeño burgués?
Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969 Pàg. 184
Pensamientos
Qué es el hombre
se pregunta Pascal:
Una potencia de exponente cero.
Nada
si se compara con el todo
Todo
si se compara con la nada:
Nacimiento más muerte:
Ruido multiplicado por silencio:
Medio aritmético entre el todo y la nada.
Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969
ANTONIN ARTAUD (una de sus últimas declaraciones)
Poeta francés nacido en Marsella en 1896.
Desde muy pequeño presentó cambios de comportamiento que motivaron su reclusión en sanatorios mentales en diversas ocasiones.
En 1920 se radicó en París y publicó los primeros versos bajo el título"Trictac del ciel" en 1924. A raíz de su amistad con André Breton, asumió el cargo de director de la oficina de investigaciones surrealistas, alternando su trabajo con la escritura de ensayos, guiones de películas y su obra poética "El ombligo de los limbos".
En el año de 1936, su interés por la cultura solar lo llevó a convivir con los indios Tarahumaras en México.
Después de varios años de reclusión psiquiátrica, publicó en 1947 el ensayo "Van Gogh le suicidé de
“Sé que tengo cáncer. Lo que quiero decir antes de morir es que odio a los psiquiatras. En el hospital de Rodez yo vivía bajo el terror de una frase: “El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock”. Sé que existen torturas más abominables. Pienso en Van Gogh, en Nerval, en todos los demás. Lo que es atroz es que en pleno siglo XX un médico se pueda apoderar de un hombre y con el pretexto de que está loco o débil hacer con él lo que le plazca. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma. Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor
Delmas me hizo bien; lamentablemente murió…
-Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese “freudismo” que se las sabe todas”.
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"Sobre el suicidio", texto de Antonin Artaud, sobre pinturas de la serie Cuaderno Negro, de Eduardo Alvarado.
Recitante: Guillermo Lema.
jueves, 1 de julio de 2010
Textos literarios
“Celebración de las contradicciones/2”
Desatar las voces, desensoñar los sueños: escribo queriendo revelar lo real maravilloso, y descubro lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América.
En estas tierras, la cabeza del dios Eleggúa lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara. Cada promesa es una amenaza; cada pérdida, un encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.
En esa fe fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo.
2)- Fernández, Macedonio, Textos Selectos, Corregidor, Bs. As., 1999, p. 309
“VII (Todo y Nada)”
Ávida aparece la Máquina y sin embargo es un renunciamiento, resignación, pobreza, como la Ciu¬dad comparada con la Naturaleza, el Ersatz (sucedá¬neo) al Producto Natural, el mecanismo al fisiolo¬gismo, la máquina al cuerpo-inteligencia-emoción del Obrero; la Máquina es el sacrificio del infinita¬mente exigente, variable y personal Gusto, a lo Estandar. Lo estandar es pobreza inconfesa. La Máquina, lo Estandar y el Sucedáneo son sólo cir¬cunstancialmente ventajosos.
Hay muchos viajes que son mejores que el llegar a puerto, y hay hoy tantas frecuencias del "llegar tarde" a 300 km. por hora, como caminando hace dos siglos. Sólo es Viajero, el Gran Viajero, el que piensa sin llegadas su Viaje.
3)- Dolina, Alejandro, Crónicas del Ángel Gris, Colihue, Bs. As., 2006
“El recuerdo y el olvido en el barrio de Flores”
En nuestros tiempos, no son muchas las personas de buena memoria. Salvo, desde luego, en el barrio de Flores. Todos sabemos las cosas que se cuentan sobre el barrio del Ángel Gris.
Y, aunque conviene desconfiar de cualquier testimonio al respecto, es casi un hecho que los Hombres Sensibles hacen alarde de recordarlo todo y suelen ejercitarse en lances tan complicados como la tabla del 113.
Esto puede sorprender a quienes han oído que los Hombres Sensibles de Flores huyen de las precisiones científicas como de la peste y son más bien proclives a la improvisación.
Pero también ocurre que estos espíritus atorrantes odian la muerte y sospechan que lo que se olvida, se muere. Por eso no es raro encontrar en los atardeceres de la calle Artigas a los muchachos sombríos memorizando versos murgueros , recordando la formación de Boca en 1955 o repitiendo en voz baja la lista de asistencia del colegio secundario. Están rescatando cosas de la muerte.
A su manera, son salvadores. Entre tanto enemigos como tienen los Hombres Sensibles, se hallan los Amigos del Olvido, organización con sede en Caballito, que propugna la abolición del recuerdo, según dicen porque duele. "Todo recuerdo es triste" declaran estos caballeros. Lo peor de estos impíos es su aire de inocencia, hijo del olvido de sus culpas.
Sus semblantes sonrientes despiertan la simpatía de todos y cada día, docenas de socios nuevos se inscriben en la sede de la calle Rojas.
El grupo se organiza en subcomisiones que se encargan a su turno de olvidar ciertas porciones del universo. Así, existe la Comisión del Olvido Permanente de Marcos Ciani, destinada a borrar las huellas del veterano piloto de Venado Tuerto. En sus reuniones la subcomisión delibera sobre toda clase de asuntos, con la excepción de aquellos que se vinculen de algún modo con Marcos Ciani.
Una rama ridiculizada de los Amigos del Olvido declara que los recuerdos no solo son tristes sino también falsos. "Jamás recuerda uno las cosas tal cual fueron", declaman.
De modo que para esa gente, los recuerdos son especies de sueños y los sueños no merecen sino el desprecio. Mientras tanto, los Hombres sensibles tienen decidido que solo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo que llamamos el presente y la realidad.
¿Qué es mas verdadero?, se preguntan ¿El amable recuerdo de nuestra primera novia, dulce, ansiosa, inexplicable o esta señora contundente que compra fruta en la verdulería de la calle Condarco? No hace falta decir que los Amigos del Olvido son más numerosos que los Hombres Sensibles o - al menos - presumen de ello. Más justo seria aclarar que muchas personas son Hombres Sensibles sin siquiera sospecharlo.
Vale la pena admitir en este punto que hay quienes se acercan a los Amigos del Olvido, no por simpatía filosófica, sino animados por propósitos tan mezquinos como el deseo de olvidarse de una señorita inconstante. Tales infiltrados son descubiertos casi siempre por los miembros de alguna comisión, quienes poseen un olfato especial para distinguirlos.
Las sanciones son, en general, muy severas. Pero rara vez se cumplen, precisamente porque los encargados de ejecutarlas se olvidan de hacerlo.
Los Amigos del Olvido aman el futuro. Pasan largas veladas contando hazañas que aun no han cumplido y jactándose de los amores que tendrán alguna vez. Sostienen -además- que siempre es mejor lo que ha ocurrido después. Constituye una experiencia interesante proponer a la elección de un amigo del Olvido dos objetos cualesquiera, siempre eligieran lo que se menciona en ultimo termino.
- ¿Quiere usted un helado de crema o de chocolate? - De chocolate. -¿Lo prefiere usted de chocolate o de crema? - De crema.
De este criterio surge un insoportable optimismo y espíritu progresista. Cualquier novedad es acogida en la sede de la calle Rojas con aplausos y vítores.
Los Hombres Sensibles - como todo el mundo sabe - odian el futuro, porque han descubierto que en el futuro esta la muerte.
El enfrentamiento entre ambos grupos ha llegado muchas veces a una módica violencia. Pero las ofensas no dejan rastros En unos, porque olvidan.
En los otros, porque perdonan. Según los Amigos del Olvido, la existencia de medios idóneos para almacenar el conocimiento torna inútil todo esfuerzo mental al respecto.
Poco sentido tiene - arguyen - memorizar la historia de los fenicios, cuando hay libros que la atesoran cabalmente.
Al oír esto, los Hombres sensibles se enfurecen: - Eh...los libros solo son recipientes que contienen lo que luego han de beber los hombres...
Pero a estas alturas, los Amigos del Olvido ya están en otra cosa. Muchos Hombres Sensibles temen a las computadoras, a las calculadoras electrónicas y al Cerebro Mágico.
Sostienen que el uso de estos aparatos embota el ingenio y atrofia el intelecto.
Por eso es que, con toda frecuencia, una melancólica patota recorre el barrio del Ángel Gris, destruyendo las maquinas de pensar que suelen cundir en oficinas, para no mencionar las cajas registradoras de los bares, los fixtures de Glostora, las balanzas y los relojes automáticos. (A la hora de destruir, los Hombres Sensibles se enardecen y no se andan con sutilezas)
En su larga lucha contra el recuerdo y la memoria, los Amigos del Olvido han desarrollado interesantes estrategias. Pero, sin ninguna duda, su más importante hallazgo fue el Licor del Olvido, un cordial de existencia incierta que - según parece - tiene la virtud de abolir el pasado en quien lo toma.
En épocas lejanas, los hombres de la calle Rojas se limitaban a beber ellos mismos su licor, emborrachándose locamente de esperanzas sin presagios. Pero luego empezaron a mezclar el licor en la ginebra de los Hombres Sensibles para inducirlos a olvidar. Pero lo peor ocurrió cuando los Hombres Sensibles alcanzaron a destilar el Vino del Recuerdo, cuyos efectos son - como ya se sospechara - opuestos a los del licor.
También los muchachos del Ángel Gris recorrieron el mismo camino: bebieron solos primero y trataron después de usurpar las copas de los que nada recuerdan. Y eso fue terrible. Porque si el Licor del Olvido y el Vino del Recuerdo son de por si peligrosos, la mezcla es verdaderamente mortal.
El autor de esta crónica cree haber probado - sin sospecharlo - ese espantoso cóctel. Sus efectos se traducen en oscuras añoranzas de lo que vendrá, en olvidos de lo que nunca fue y en un sabor amargo y dulce que hace llorar. Las señoritas Amigas del Olvido suelen pasearse por el barrio de Flores para enamorar a los Hombres Sensibles. Los muchachos del Ángel Gris - bien lo sabemos - son de corazón blando y se enamoran para siempre. Entonces las señoritas de Caballito se olvidan de ellos y los abandonan sin remordimiento. Estos tristes episodios propenden - sin embargo - al florecimiento de las artes en Flores, pues los Hombres Sensibles suelen componer sus mejores versos, elaborar sus canciones mas sentidas y tallar sus más hermosos anillos cuando sufren. Poco cuesta imaginar cual será el fin de esta lucha entre olvido y memoria.
Los Hombres Sensibles de Flores están derrotados. De nada les valdrá oponerse a la muerte, porque la muerte llegara de todos modos. De nada les servirá su pasión por la memoria, pues toda memoria es perecedera. Y - en definitiva - el tiempo es el mejor aliado de los Amigos del Olvido.
Pero es obligación de todos nosotros hacer un poco de fuerza por los muchachos de Flores, para que su derrota sea más honrosa. Recordemos todo el tiempo. No olvidemos nada. Ni el color de nuestras corbatas perdidas, no el olor a tiza y sudor del colegio, ni el calor del asfalto sobre los pies descalzos, ni el gusto a jazmín de los besos en la noche, ni el aroma de la untura blanca.
Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo. Y pensemos que después de todo, aunque la victoria final sea de los Amigos del Olvido, será un triunfo sin festejo. Nadie lo recordara jamás.
4)- Saer, Juan José, El río sin orillas, Seix Barral, Bs. As, 2003, p.23
“El fragmento de Heráclito, No se entra dos veces en el mismo río, y aun la variante radical de uno de sus discípulos, Nadie entra nunca en ningún río, podría admitir, para la circunstancia, una versión más adecuada: cada uno trata de entrar, infructuoso, como en un sueño, en su propio río.
‘Si; los árabes llaman a la palmera joven al-yatit, aI-wadi, al-hira, al-fasil, al-asa, al-kafur, al-damd y al-igrid; cuando grana el dátil lo llaman al al-sayad, y al verdear, antes de endurecerse, al yadal; cuando se hace grande, al-busr; cuando en su piel aparecen estrías, al-mujattam; cuando su color verde se torna rojizo, suqha; rojo del todo es al-zahw; cuando muestra un punto de madurez se dice que comienza a tener manchas y es entonces busra m'lwakketa; ai tiempo de cosecharlo es al-inad; cuando se oscurece par la parte del pedúnculo es mudanniba; cuando la madurez cubre su mitad se Ie llama de dos maneras: al-mujarra y al-muyazza; cuando cubre los dos tercios hulqana, y cuando está totalmente en sazón es munsabita.’
Y ésta es una pequeña muestra, una gota de nuestros mares, agrega, para perfeccionar su jactancia, el poeta Ibn Burd. Muchas palabras para nombrar la misma cosa, o una palabra específica para cada uno de los aspectos infinitos de la infinitud de cosas, tales son las dificultades que presenta el acto de escribir y de las que algunos, con puerilidad inesperada, como Ibn Burd, se enorgullecen. En ese sentido, el Río, a pesar de su desmesura geográfica, con su profusión de recodos y de acontecimientos, es más vasto e inabordable no ya que Holanda, sino que el universo entero.”
5)- Artaud, Antonin, "Les Quatre Vents", N°8, 1947
“Los enfermos y los médicos” (Versión de Aldo Pellegrini)
la salud no es sino otro,
más desagraciado,
quiero decir más cobarde y más mezquino.
No hay enfermo que no se haya agigantado, no hay sano que un buen día
no haya caído en la traición, por no haber querido estar enfermo,
como algunos médicos que soporté.
He estado enfermo toda mi vida y no pido más que continuar estándolo,
pues los estados de privación de la vida me han dado siempre mejores indicios
sobre la plétora de mi poder que las creencias pequeño burguesas de que:
BASTA LA SALUD
Pues mi ser es bello pero espantoso. Y sólo es bello porque es espantoso.
Espantoso, espanto, formado de espantoso.
Curar una enfermedad es criminal
Significa aplastar la cabeza de un pillete mucho menos codicioso que la vida
Lo feo con-suena. Lo bello se pudre.
Pero, enfermo, no significa estar dopado con opio, cocaína o morfina.
Y es necesario amar el espanto de las fiebres.
la ictericia y su perfidia
mucho más que toda euforia.
Entonces la fiebre, la fiebre ardiente de mi cabeza,
-pues estoy en estado de fiebre ardiente desde hace cincuenta años que tengo de vida-
me dará
mi opio,
-este ser-
éste
cabeza ardiente que llegaré a ser, opio de la cabeza a los pies.
Pues,
la cocaína es un hueso,
la heroína, un superhombre de hueso.
Ca itrá la sará cafena
Ca itrá la sará cafá
y el opio es esta cueva
esta momificación de sangre cava ,
este residuo de esperma de cueva,
esta excrementación de viejo pillete,
esta desintegración de un viejo agujero,
esta excrementación de un pillete,
minúsculo pillete de ano sepultado,
cuyo nombre es:
mierda, pipí,
Con-ciencia de las enfermedades.
Y, opio de padre a higa,
higa, que a su vez, va de padre a hijo,-
es necesario que su polvillo vuelva a ti
cuando tu sufrir sin lecho sea suficiente.
Por eso considero
que es a mí, enfermo perenne,
a quien corresponde curar a todos los médicos,
-que han nacido médicos por insuficiencia de enfermedad-
y no a médicos ignorantes de mis estados espantosos de enfermo,
imponerme su insulinoterapia,
salvación de un mundo postrado.
6)- Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969, p. 211
“Manifiesto”
Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro lenguaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.
Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.
No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.
Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
"Libertad absoluta de expresión".
Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!
La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.
Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firma
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.
Razones
“El sueño de la razón engendra monstruos”, tituló Goya una de las más sobrecogedoras serie de grabados de su abundante producción. Y a veces la razón sueña con medir lo inconmensurable, terna tentación del ser humano donde están presentes tal vez el antiguo miedo a la irracionalidad aparente de las fuerzas naturales y aun las psíquicas, y la casi tan antigua voluntad de dominarlas. No sin accidentes, como –según cuenta Diógenes Laercio– le sucedió a Tales de Mileto que, absorto en el estudio de los astros, cayó en un pozo. La anciana servidora que lo acompañaba le dijo entonces: “¿Cómo se imagina Tales que puede conocer lo que en el cielo si es incapaz de ver lo que hay a sus pies?”. Esta burla es más que filosofía, es sentido común.
Tales de Mileto, el primer gran exponente conocido de lo que se convirtió después en la ratio de la cultura occidental, tampoco hubiera imaginado la dimensión posible del deseo de medir, una forma del deseo de recortar el enigma. Por ejemplo, las temperaturas de tránsito de una dictadura a una democracia. En los años setenta se inauguraron en las ciencias políticas de los Estados Unidos dos ramas distintas en ese campo, la “transitología” y la “consolidología”. Según sus mayores exponentes, Philippe Schimitter y Terry Lynn Karl, esas especialidades alumbraron la esperanza de que “al aplicar un conjunto universal de presupuestos, conceptos e hipótesis, se podría explicar y tal vez ayudar a orientar el tránsito de un régimen autocrático a un sistema democrático”. Ni más ni menos.
Ambos politólogos estaban impresionados por la caída de la dictadura griega y, sobre todo, por la evolución del posfranquismo.
Introdujeron en las ciencias sociales el fulgor del ejemplo español, ése con que nos refregaban tanto las narices, aquí y en cualquier parte del mundo. Es decir: terminado el régimen autocrático, es posible medir los pasos de la transición a la democracia, prever sus obstáculos, sugerir su camino. Esa visión desconoce algunas preguntas esenciales como ¿en qué circunstancias se produce el pasaje a un sistema democrático? ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que se consolide? ¿Cuáles las formas más apropiadas para una sociedad en particular? En la Argentina, Schimitter y Karl se rascarían un buen rato la cabeza.
La “estilometría” es otra propuesta de medición, esta vez de las huellas estilísticas de un escritor: se mide la longitud de sus frases y oraciones, las veces que utiliza artículos como “el/la” o conjunciones como “y” por cada mil palabras, los vocablos que reitera, y todo ello va a parar a cuadros estadísticos muy precisos pero de significado incierto. Los resultados de un análisis de esa índole de la obra de César Vallejo fueron expuestos con indudable entusiasmo por los especialistas de un instituto de investigaciones literarias de Roma que frecuenté a fines de los setenta. Les pregunté si el aparato podía medir la tristeza de Vallejo. No hubo respuesta.
¿Cómo estableces los parámetros del viaje de la vivencia a la imaginación que preside toda obra literaria de verdad? ¿Se podrá medir alguna vez? ¿Y qué patrón o canon aplicar a las obsesiones que la generan? “Escribo para no volverme loco”, decía Pirandello a Martha Abba, el amor que inventó –como otro personaje– en el ocaso de su vida. William Bourroughs empieza a escribir para insistir en las drogas. Rodolfo Walsh, para ganar dinero, afirmó ante un estupefacto auditorio estudiantil en 1973. Otros cuentan anécdotas de variado calibre para explicar por qué escriben. Nada de eso es verdad. Ningún escritor sabe por qué escribe. Y es bueno que así sea. Mi madre me inició en una vieja leyenda rusa: una arañita detiene el paso de un ciempiés para preguntarle cómo camina, si avanzando cincuenta patas a la derecha y luego cincuenta patas a la izquierda, o cinco y cinco, o una y una; el ciempiés se queda pensando y ya no vuelve a caminar, víctima de una pretensión irreductible.
La razón humana tiene límites y reconocerlo es racional. “No solamente hay una experiencia –dijo María Zambrano– que no se deja arrebatar al cielo de la objetividad, sino que reacciona ante ella… Y esto que la ciencia no sabe reducir son ciertos estados de la vida humana, ciertas situaciones por las que el hombre pasa y ante las cuales la forma enunciativa de la ciencia no tiene fuerza ni valor”.
Afortunadamente. Ese misterio sigue empujando a la razón a dudar y a interrogarse. Hablo de la razón húmeda de sangre y de lágrimas que nada tiene que ver con esa empresa racional de regla en mano y crepitaciones de desierto. La razón auténtica se guía por el viejo adagio latino: “Nada de lo humano me es ajeno”.
17de abril de 1996
Cuerpos
Decía Valéry que el cuerpo humano es un objeto límite, siervo y dueño del conocimiento. Por eso los crímenes de la dictadura militar constituyen en meollo duro del malestar argentino ante las maneras de pensar la relación sujeto-objeto. Esos crímenes cuestionan la situación del cuerpo, asiento de la vida de cada quien, en una sociedad donde el poder es impune. Con la tortura, el poder se instala en el cuerpo de su prisionero, lo empuja hacia el dolor y lo convierte en otro de sí mismo. Con la desaparición del cuerpo, el poder somete al prisionero –y a sus familiares– a una suprema apropiación. Por algo Brecht
Indica en los últimos versos del célebre intermedio de
Para Aristóteles, la virtualidad del acto y el acto mismo pierden su opacidad en el placer, que es aquello –dice– cuya forma se cumple a cada instante y está perpetuamente en acto. De esa definición –querrá el filósofo italiano Giorgio Agamben– se desprende que la virtualidad del acto es lo contrario del placer: su dolor se desvanece cuando pasa al acto, pero en todas partes, incluso en nosotros mismos, hay fuerzas que la obligan a demorarse en sí misma y sobre esas fuerzas descansa el poder. El poder intenta organizar el deseo, lo separa del acto y sobre ese dolor funda su autoridad, que cohibe literalmente la consumación del placer de los hombres. La tortura es un ejercicio preferido del poder.
Kafka expuso cabalmente la dimensión de ese ejercicio en su cuento “En la colonia penal”, que escribió en 1916. Muestra a la tortura como una escritura del poder en el cuerpo de su prisionero, y así es: en el cuerpo se escribe el extrañamiento de sí mismo que padece el torturado, una suerte de exilio sin retorno aunque no desemboque en
“¿Conoce (el prisionero) su condena?”, pregunta el viajero. “No, sería inútil hacérsela saber. Se enterará en su propio cuerpo”, contesta el oficial. “Pero lo que sí sabe es que ha sido condenado, ¿no?”, aventura el viajero. “Tampoco”, responde el oficial. “Entonces el hombre no sabe aún qué pasó con su defensa”, insiste el viajero. “No ha tenido oportunidad de defenderse”, corta el oficial. Y agrega: “Me rijo por el principio de que la culpa siempre es indudable. Los juzgados no pueden regirse por este principio…Aquí no es el caso”. Es la misma doctrina que alimentó a tanto torturador y asesino de las Fuerzas Armadas argentinas.
El oficial del cuento observa fascinado la tortura, “un espectáculo que podría inducirlo a uno a colocarse también bajo el rastrillo”. Libera al castigado y así lo hace. El aparato se descompone y lo mata. El viajero, “casi contra su voluntad, vio el rostro del cadáver. Era tal como había sido en vida, no se podía descubrir en él ningún signo de la prometida redención; fuese lo que fuese lo que todos los demás habían encontrado en la máquina, el oficial no lo encontró”. “Máquina” es el apelativo que en nuestras cámaras de tortura se da a la picana eléctrica. Tanto había presentido Kafka.
El final de la narración es un enigma. ¿Sugiere que bajo la máquina torturador y torturado no conocen lo mismo? ¿Qué de ese conocimiento otro nace una especie de victoria moral de la víctima? ¿Qué el cuerpo torturado se niega a dar la razón a verdugo y anuncia así la bancarrota moral del régimen? ¿Quiso decir Kafka que el cuerpo rechaza la escritura del otro porque en cualquier circunstancia anuncia la muerte? Y si no nos escriben, ¿quiénes somos?
25 de setiembre de 1996
domingo, 13 de junio de 2010
Documental: "LA REVOLUCIÒN FRANCESA"
EPISTEMOLOGÍA-2010
(Turno Noche)
Prof. Adriana Paloma
jueves, 10 de junio de 2010
Clase 11 de Junio
miércoles, 9 de junio de 2010
TALLER DE LECTURA: VIERNES 11 DE JUNIO
EPISTEMOLOGÌA 2010
(Turno Noche)
Prof.: Adriana Paloma
Pròximo encuentro: “ Taller de Lectura “
Viernes 11 de Junio
Horario: 18:30hs
Aula 10
"Lo que me gusta en un relato no es directamente su contenido ni su estructura sino más bien las rasgaduras que el imponga a su bella envoltura: corro, salto, levanto la cabeza y vuelvo a sumergirme. "
Roland Barthes. El placer del texto
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Este viernes abordamos "Empirismo y Subjetividad" y seguimos retrabajando los conceptos de "racionalidad", "realismo" y el texto: · NEWTON-SMITH, W.H.,La racionalidad en la ciencia, Paidós, Barcelona, 1998
domingo, 6 de junio de 2010
APERTURA DEL CAMPO DE LA SUBJETIVIDAD.
Adriana Paloma
(Facultad Psicología, U N R)
Nuestra pretensión será operar una reflexión sobre
En la antigüedad griega, lo existente es lo que nace y se manifiesta. El ser como presencia permanente. Lo existente no llega a ser por el hecho de que el hombre lo contemple, sino que el hombre es contemplado por lo existente, incorporado y mantenido en su abierto. El hombre griego es al “percibir lo existente”. El sentido de pertenencia del Sujeto al Mundo es determinante.
En
En ambas cosmovisiones hablar de “Subjetivismo” resulta imposible. El concepto de “SUJETO” es netamente moderno, ya que implica una transformación radical de la esencia del hombre, y esto es posible porque se transforma la concepción de lo existente en conjunto. Sujeto es aquel en el cual se funda todo lo existente a la manera de su ser y de su verdad. El hombre pasa a ser el medio de referencia de lo existente como tal. Para ello es necesario que el Mundo devenga Imagen. Lo existente en su conjunto se coloca como aquello en que se instala el hombre, lo que quiere colocar ante sí.
En el “percibir griego” todo subjetivismo es imposible porque el ser se concibe como presencia y la verdad como desnudez.
Que el mundo devenga IMAGEN en
Pero, ¿cuál es el trasfondo de este proceso? Podríamos hablar de una nueva cosmovisión. Se trata como dijimos, de una interpretación de lo existente y de una nueva concepción de la verdad, determinadas en gran parte por un afán de poder y dominio sobre la naturaleza, producto del capitalismo incipiente que empleará a la ciencia como instrumento necesario para la ejecución de su pretensión. Esto trae aparejado la disolución del Cosmos Antiguo y Medieval, entendido como mundo finito, jerárquicamente ordenado, cualitativamente diferenciado desde el punto de vista ontológico, donde todo se encuentra rigurosamente en el lugar que le corresponde. Cada cosa tiene su “lugar natural”, un puesto determinado en el universo. Es solo en “su” lugar donde el ser alcanza su realización y llega a su verdad. El concepto de “lugar natural” es una exigencia teórica de la física aristotélica y se funda en una concepción puramente estática del orden y una armonía preestablecida, imposible de ser violentada sin llegar a un desorden cósmico.
La escolástica, producto de esta cosmovisión fundada en un primado de lo aceptado, va a determinar un criterio de verdad erigido en forma indiscutible y sustentado en los siguientes postulados:
* Principio de autoridad: lo dicho por ciertas autoridades (
* Verbalismo: se enredaba en meras cuestiones de palabras, pretendiendo resolver con simples vocablos, problemas carentes de importancia o que solo podían resolverse mediante la observación o cualquier otro procedimiento objetivo. Solo introducía nuevas palabras de idéntico significado pero el conocimiento no avanzaba ni aumentaba.
* Silogística: la ciencia y filosofía escolástica se valieron del silogismo, razonamiento deductivo constituido por tres proposiciones o juicios tales que dados los dos primeros (premisas), el tercero (conclusión) resulta necesariamente de aquellos dos. El silogismo, tautológico por naturaleza, no amplía el saber dado que lo que afirma la conclusión ya está dicho implícitamente en las premisas.
El sentido de íntima pertenencia del hombre al mundo, la obligatoriedad de la verdad revelada, hacen que el cuestionamiento solo revista el carácter de transgresión. El despojo de este lastre, no implicará solo una crítica de ciertas teorías erróneas para corregirlas y sustituirlas por otras, sino una revolución radical que destruya un Mundo y lo sustituya por otro. Lo primero que deberá efectuarse será la destrucción de
Nicolás de Cusa inaugura el trabajo destructivo, poniendo en el mismo plano ontológico la realidad del cielo y de
La mutación radical es llevada a cabo por Galileo, ligado indisolublemente a
La primacía del hombre como SUB-JECTUM (fundamento de lo que hay en el fondo) se establece definitivamente como punto de no retorno.
* RAZÓN COMO LEY.
* SER ORDENADO OBJECTICAMENTE E INSTITUIDO A BASE DE
El problema fundamental de Descartes será proporcionar el fundamento metafísico a la liberación del hombre. Su filosofía será elaborada en el espacio abierto por
* REVOLUCIÓN COSMOLÓGICA: destrucción de la idea de Cosmos jerárquicamente ordenado por la idea euclidiana de “espacio homogéneo”, finito, sin diferencias cualitativas ni jerárquicas.
* RUPTURA LÓGICA: la lógica deductiva reemplaza a la inductiva. El razonamiento científico será un proceso rigurosamente deductivo a partir de premisas (modelo matemático).
* REVOLUCIÓN METODOLÓGICA: quedan sentados dos principios metodológicos fundamentales:
a) Principio de orden: proceder de lo simple a lo complejo.
b) Principio de economía:
Esta búsqueda de un fundamento hará de la filosofía cartesiana un pensamiento caracterizado por un profundo RADICALISMO. El saber deberá fundarse sobre bases cuya firmeza esté más allá de toda sospecha. El constante fracaso de los diversos sistemas filosóficos en la resolución de los problemas planteados, lo lleva a operar una destrucción sistemática de los conocimientos adquiridos para comenzar nuevamente desde los cimientos y establecer un sistema firme y permanente.
La preocupación por “evitar el error” determinará su Método, caracterizado por la duda como maquinaria destructiva (duda metódica). Emplear la duda para ver si hay algo capaz de resistirla y que en consecuencia sea absolutamente cierto: aquello que engendre la “menor duda” será desechado como falso. Pero, como Descartes lo revela en las Meditaciones Metafísicas, la destrucción sistemática de las opiniones no podrá lograrse probando la falsedad de cada una de ellas sino atacando los Principios en los que se apoyan. La duda debe introducirse en los principios o fundamentos sustentadores del Saber: los sentidos y la razón.
En consecuencia, comenzará haciendo una crítica del saber sensible, remarcando su carácter ilusorio y engañoso “los sentidos a veces yerran y es prudente no confiar demasiado en aquellos que nos engañaron alguna vez”. Inmediatamente plantea la imposibilidad de distinguir entre vigilia y sueño, salud y locura, lo cual hace más evidente la necesidad de desechar el saber proporcionado por los sentidos: “sucede que alguna vez en sueños me he imaginado estar como ahora despierto y escribiendo, cuando en realidad estaba dormido y acostado”. El testimonio de los sentidos habrá de ser considerado engañoso y con él, por lo menos inicialmente toda la ciencia experimental derivada del empleo de aquellos: “La física, la astronomía, la medicina, y todas las demás disciplinas que dependen de la consideración de las cosas compuestas -afirma en
En este instante Descartes decide llevar la duda a su punto extremo (hiperbolismo) y enuncia la hipótesis del “Genio Maligno”, llevando la omnipotencia de Dios hasta el extremo de suponer que nos haya hecho de tal manera que siempre nos equivoquemos, estando detrás de nuestros actos o pensamientos para torcerlos deliberadamente y sumirlos en el error. Llegando a este punto, la duda es llevada también al Saber Racional. La razón misma se hace problema y una de sus tareas será fundamentar el Saber Racional.
¿Qué encuentra Descartes ante el desvanecimiento del Mundo de los Sentidos y del Entendimiento? Lo único capaz de resistir la duda paroxística será el acto de pensamiento en su desnudez, un pensamiento sin objeto, un cogito sin intencionalidad que acto seguido rehabilitará al Ego. El pensamiento que había quedado en presencia de sí mismo como acto puro se recobra a través de una existencia que lo hacer posible: “el Yo”. “Aunque suponga que el genio maligno existe y ejerce su maléfico poder sobre mí, yo mismo tengo que existir o ser porque de otro modo no podría siquiera ser engañado. Por más que me engañe nunca conseguirá que yo no sea nada mientras yo esté pensando que soy algo”. Así, se hace presente en forma inminente el fundamento que estaba buscando, PRIMER PRINCIPIO de la filosofía: ”PIENSO LUEGO EXISTO”.
El COGITO se erige como primer principio desde el punto de vista gnoseológico-metodológico, porque constituye el primer conocimiento seguro, fundamento de cualquier otra verdad y punto de partida para construir todo el edificio de la filosofía y del Saber en general: también es primero desde el punto de vista Ontológico, ya que me pone en presencia del primer ente indubitablemente existente que soy yo mismo en tanto pienso. De esta forma Descartes lleva a cabo el acto inaugural de
Pasa luego el examen de lo que es ese “YO SOY”, concluyendo que el pensamiento es su único sustento, ya que tras haber sido negado el testimonio de los sentidos, el cuerpo se ha desvanecido. “... el pensamiento existe y no puede serme arrebatado: yo soy, yo existo es manifiesto. Pero ¿por cuánto tiempo? Sin duda en tanto que pienso, puesto que aún podría suceder, si dejase de pensar, que dejase yo de existir en absoluto”. El sujeto que se revelaba como objeto para sí mismo, pasa de la afirmación de existencia ligada al acto de pensamiento, a la identificación de
La certeza del poder del intelecto en cuanto al conocimiento lo conduce a afirmar al término de
Pero, ¿qué es lo que asegura la verdad al enunciar “pienso luego existo”? De eta respuesta dependerá el CRITERIO DE VERDAD que ha de establecerse posteriormente. Ante esta cuestión, Descartes responderá: “Estoy seguro de ser una cosa que piensa: ¿no se también por ende, que se necesita para estar seguro de algo? En este primer conocimiento no existe nada más que una percepción clara y determinada de lo que afirmo...”. “Por lo tanto paréceme poder establecer como una regla general que todo lo que percibo muy clara y distintamente es verdadero”.
En el Discurso del Método remarca el carácter de “VISIÓN” del criterio de verdad: “Lo que me asegura que digo la verdad cuando enuncio ‘pienso luego existo’ es que veo claramente que para pensar hay que ser”. Este principio fundamental de ningún modo se obtuvo por un procedimiento deductivo que implicaría la existencia de una premisa mayor: “todo lo que piensa es o existe”, a partir de la cual pudiera llevarse a cabo una especie de movimiento o sucesión que permitiría arribar a la conclusión: “pienso luego existo”. Concluye su existencia de su pensamiento como algo conocido de por sí, evidente,
La certeza de la intuición estará fundada en una especie de conocimiento interior innato, “armadura lógica latente”, constituida por nociones muy simples. Este conocimiento innato está presente en todos los hombres, precede al adquirido y se constituye por IDEAS que el alma trae consigo como constituyendo un patrimonio original, totalmente independiente de la experiencia. Entre ellas, unas representan cosas o propiedades de las cosas (por ejemplo: las ideas de Dios, alma, círculo, mayor, etc.); otras son axiomas o verdades eternas y son proposiciones como “el todo es mayor que la parte”, “nada puede ser y no ser al mismo tiempo” (Principio de Contradicción), “de la nada no resulta nada” (Principio de Causalidad), etc. Con las ideas innatas trabaja la razón como ocurre principalmente en el conocimiento matemático. Las Matemáticas son presentadas por Descartes como fruto espontáneo de estas ideas, tal como lo afirma en las Reglas para
En todo el pensamiento cartesiano, las Matemáticas revisten una importancia fundamental, por lo cual, esta cuestión será retomada más adelante cuando llevemos a cabo una consideración metodológica.
La certeza del Cogito y de su patrimonio de ideas es incuestionable. Pero con respecto al conocimiento proveniente de los sentidos, tras haber sido puesto en cuestión, no existe ninguna certeza. Dicho conocimiento correspondería a lo que Descartes llama Ideas Adventicias, que parecen venirnos del exterior mediante los sentidos, por ejemplo: “oír un estrépito, ver el sol, sentir el fuego”.
El último tipo de ideas que Descartes enumera son las Facticias, aquellas que fabricamos mediante la imaginación, por ej. “sirenas, hipogrifos”, que al ser un simple producto de nuestra creación, no existe el problema de determinar la veracidad de su correlato.
Hasta esta punto, no podemos llevas nuestro conocimiento más allá de la afirmación del Cogito, es decir, caímos en el solipsismo, tras la hipótesis del genio maligno. En consecuencia, se presenta la necesidad de eliminar por completo dicha hipótesis.
Después de haber examinado las diversas clases de ideas, solo queda por examinar la idea de Dios. Descartes se pregunta si esta idea puede proceder de sí mismo al igual que las ideas que supuestamente corresponden a cosas exteriores.
El primer argumento, está fundado en una rigurosa causalidad “... debe de haber al menos igual realidad en la causa total y eficiente que en el efecto de dicha causa. Porque ¿de dónde podría tomar su realidad el efecto a no ser de la causa? ¿y de qué modo la causa puede otorgarla al efecto, a no ser que la posea? De lo que se deduce que la nada no puede crear algo, ni lo que es menos perfecto a lo que es más perfecto, es decir, lo que contiene en sí más realidad. Todo lo cual no solo se aplica a los efectos, cuya realidad es actual o formal, sino también a las ideas...” (Meditaciones metafísicas, pág.73). En consecuencia,
El segundo argumento es el ontológico: tengo la idea de un ente perfecto. Esto implica que no puede faltarle nada, porque de lo contrario no sería perfecto. En consecuencia, tiene que existir, porque si no existiese, le faltaría la existencia, lo cual sería una imperfección. De ambos argumentos, según Descartes, se deduce de manera irrefutable que Dios existe. A pesar de ello, es inevitable la impresión de que este Dios es solo un DEUS EX MACHINA, que surge en el momento propicio, cuando todo está en ruinas, como única garantía que permite salvar el Sistema. Dios es la única garantía de la existencia del Mundo, ya que siendo perfección y veracidad máxima, “en el cual se encuentran todos los tesoros de las ciencias y la sabiduría”, es imposible que me engañe, porque ello sería testimonio de imperfección, malicia o necedad. Dios no solo es la garantía de la existencia de este mundo, en forma irrefutable, sino también de
La veracidad de Dios es la garantía y fundamento de la verdad del conocimiento evidente, claro y distinto. De las ideas simples, que se imponían por su evidencia, ahora necesitan que Dios les confiera garantía. El Cogito, que era una idea clara y distinta, pasa a ser una réplica de Dios, una sustancia. El vigor revolucionario de ese Cogito se destruye. Dios pasa a ser el Modelo,
En
Por último, en
Encuentro en mí la facultad de moverme en el espacio. La idea de espacio es totalmente diferente del pensamiento, “que no necesita para nada la espacialidad. Además, recibo impresiones sensoriales que deben tener una causa. Esa causa no puedo ser yo que soy puro pensar inespacial. Las impresiones sensibles se producen sin que intervenga para nada mi pensamiento, sino contra mi voluntad. En consecuencia, es necesario afirmar la existencia de cosas materiales, que las ideas de las cosas sensibles, procedan de una sustancia esencialmente diferente de la mía: los cuerpos, a los que llamará RES EXTENSA, porque la característica esencial de la materia es la extensión, el ocupar lugar. Para Descartes, materia y extensión coinciden, no hay espacio vacío.
Además, las cosas corpóreas no existen tal como las percibo por medio de los sentidos, cuya aprehensión es confusa y oscura, sino que existe en ellas lo que percibo clara y distintamente (“lo que está comprendido de modo general en el objeto de
Como
Después de este breve recorrido en torno a las Meditaciones Metafísicas, rescataremos algo que nos parece esencial: la primacía del SUJETO y de
La realidad solo podrá ser conocida a través de
Llegar a la verdad implica seguir determinados pasos, un ORDEN que la razón debe seguir férreamente. La razón debe ser CONDUCIDA, y de ningún modo librada al azar, que no hará sino enturbiar su propia Luz.
Descartes en el Discurso del Método y específicamente en las Reglas para
Ya habíamos señalado la importancia que revisten las matemáticas en Descartes ya que son consideradas frutos naturales de las ideas innatas. El Método Cartesiano, fundado esencialmente en las matemáticas, que son producto de nuestra razón, se presenta como algo natural.
1- Lo primero que debe tenerse en cuenta será admitir un conocimiento como verdadero solo en caso de que sea evidente (cuando no haya ninguna ocasión para dudar de él) , es decir, claro y distinto. Para ello debemos guardarnos de dos fuertes propensiones de nuestro espíritu: la precipitación (afirmar o negar algo antes de haber llegado a la evidencia) y la prevención (prejuicios y en general todos los conocimientos falsos o verdaderos que nos hayan llegado por tradición, educación, factores sociales y no por evidencia). Nada que no hayamos examinado con nuestra razón podrá considerarse válido.
2- Las dificultades a examinar deberán dividirse en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese para su mejor solución (Regla de Análisis). Cuando nos ocupemos de cualquier problema o dificultad se lo debe dividir, analizar y seguir dividiendo, hasta el momento en que se llegue a algo evidente. La división es a su vez un procedimiento para alcanzar la evidencia. Si nos quedásemos aquí, en el puro momento analítico tendríamos una serie de miembros aislados, inconexos. Será necesario completar con un estudio de la relación recíproca de las distintas partes y con la visión de conjunto. Ello lo prescribe el siguiente paso:
3- Regla de Síntesis: “Conducir ordenadamente mis pensamientos empezando por los objetos más simples y fáciles de conocer para ir ascendiendo gradualmente hasta el conocimiento de los más compuestos e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente”.
4- Regla de Enumeración: “Hacer en todo unos recuentos tan integrales y revisiones tan generales que llegase a estar seguro de no omitir nada”. La cuestión estudiada deberá examinarse cuidadosamente para ver si no hay algún aspecto que se haya pasado por alto en el momento analítico o en el sintético, hasta llegar a la certeza de no haber omitido ningún miembro del razonamiento.
Este Método se presenta como un arma omnipotente en cuanto a la posibilidad de reducir y dominar la realidad. Nada prácticamente podrá ser incognoscible. Esta fantasía de
Aunque en algún momento el tema de los límites del entendimiento está presente, no tienen demasiada trascendencia ante el indiscutido poder del MÉTODO: “... no se debe considerar como una empresa ardua y difícil el determinar los límites de esta mente que sentimos en nosotros...”. “No es tampoco un trabajo inmenso querer abarcar con el pensamiento todo lo que está contenido en el Universo, para conocer de qué manera cada cosa está sometida al examen de nuestra mente. No hay en efecto nada tan múltiple ni tan disperso que no pueda, por medio de la enumeración de que hemos hablado, ser encerrado en determinados límites y por tanto, reducido a ciertos puntos esenciales” (Regla VIII, pág.91). Es decir, nuestro entendimiento es limitado pero tenemos la posibilidad de conocer esos límites, lo cual no oculta la tácita omnipotencia del sujeto. Kant retomará este tema y lo convertirá en punto esencial tras el cual girará toda
Hemos asistido, Descartes mediante, a la constitución del SUJETO de
¿Qué caracteres tendrá el SABER que este Sujeto instaura? Será un Saber caracterizado por el análisis como uno de sus rasgos esenciales, estableciendo las identidades y diferencias, la medida y el Orden, universalizando el acto de comparación que remita toda medida a una puesta en serie, que a partir de lo simple, haga aparecer las diferencias como grados de complejidad, estableciendo entre las cosas una sucesión ordenada, que muestre a la naturaleza desde sus elementos originarios hasta la simultaneidad de todas sus posibles combinaciones. Así, el análisis remitirá a una génesis que permita reconstruir el orden, tras la fabricación de una lengua (lengua de los cálculos).
La idea de un Sujeto depositario de estructuras y formas universales para el conocimiento, de un conocimiento inscrito en su naturaleza y de la incuestionable existencia de
“En algún apartado rincón del universo vertido centelleantemente en innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que unos animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más arrogante y falaz de la “historia universal”: de todos modos solo fue un minuto. Tras unas pocas aspiraciones de la naturaleza, la estrella se enfrió y los animales inteligentes tuvieron que morir”. Alguien podría inventar una fábula similar y, sin embargo, no habría demostrado de un modo satisfactorio hasta qué punto el intelecto humano constituye, en la naturaleza, una excepción lamentable, vaga, fugitiva, inútil y arbitraria”.
BIBLIOGRAFÍA
ROBINET, André
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“Sendas perdidas”, cap. ’La época de la imagen del mundo’.
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Koyré, Alexandre
"La aportación científica del Renacimiento". Texto de una ponencia presentada en la "Quinzième Semaine de Synthèse" (1 de junio de 1949) y publicada en el volumen de
Descartes, René
"Discurso del Método", Ed.Losada S.A., Bs.As.
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