PRIMER PARCIAL EPISTEMOLOGÌA
(Docentes Castro, Nívoli, Paloma, Winger)
1º PARCIAL[1]
(Fecha de entrega: 23/07/2010)
Horario: 19:30hs se adelantan los pràcticos porque no hay teòrico
BLOG DE LA COMISIÒN DE CÀTEDRA EPISTEMOLOGÌA(TURNO NOCHE) PROF.: ADRIANA PALOMA. FACULTAD DE PSICOLOGIA. AÑO 2009/2010/2011. UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO.ESTE ESPACIO ESTARÀ ABIERTO A LA MULTIPLICIDAD, A LA DIVERSIDAD DE LECTURAS QUE SE PUEDAN REALIZAR ACERCA DE LAS PROBLEMÀTICAS ABORDADAS.
(Docentes Castro, Nívoli, Paloma, Winger)
1º PARCIAL[1]
(Fecha de entrega: 23/07/2010)
Horario: 19:30hs se adelantan los pràcticos porque no hay teòrico
TURNO NOCHE
(Profesoras Castro, Nívoli, Paloma, Winger)
1º PARCIAL[1]
(Fecha de entrega: 23/07/2010)
1)
a)- Leer atentamente la siguiente cita:
“Si se desea analizar hasta qué punto la imagen que la comunidad científica tiene de sí misma corresponde a los hechos vale la pena comenzar por investigar el fenómeno del cambio científico. (…) La historia de la ciencia es el relato de los múltiples cambios de lealtad de una teoría a la otra (…). Este cambio de lealtades de una teoría a la otra a la que se hacía referencia como cambio científico, es un cambio que requiere explicación. Pero ¿qué clase de explicación?”
b)- Completar los datos bibliográficos correspondientes (Autor, Capítulo, Libro, Editorial, Lugar, Fecha, páginas.)
c)- 1. Explicar brevemente (15 renglones) qué clase de explicación del cambio científico sostiene el autor de la cita.
2. Elegir algún otro autor trabajado en las clases y determinar brevemente (15 renglones) el esquema explicativo del cambio científico que sostiene.
2) a) ¿Por qué Lagache utiliza la expresión “situación caótica” para describir el panorama de
b) ¿Que "olvida" Lagache cuando ambiciona unificar
3) En el Diálogo Primero de Sobre el infinito universo y los mundos, Filoteo dice –entre otras cosas- “…debe haber moderación en eso de pedir testimonio a los sentidos.”
Fundamentar esta aserción a partir de:
- Giordano Bruno (15 renglones)
- Descartes (15 renglones)
4) Kant, en “¿Qué es
5) Hacer un breve comentario (15 renglones como mínimo y 1 pág. como máximo) -fundamentado en la bibliografía de la materia trabajada hasta el momento- de alguno de los textos literarios mencionados a continuación:
[Disponibles en www.epistemologia2009paloma.blogspot.com ]
1. Fernández, Macedonio, Textos Selectos, Corregidor, Bs. As., 1999, “VII (Todo y Nada)”, p. 309
2. Galeano, Eduardo, El libro de los abrazos, Catálogos, 2000, “Celebración de las contradicciones/2”
3. Dolina, Alejandro, Crónicas del Ángel Gris, Colihue, Bs. As., 2006, “El recuerdo y el olvido en el barrio de Flores”
4. Saer, Juan José, El río sin orillas, Seix Barral, Bs. As, 2003, (fragmento) p.23
5. Artaud, Antonin, "Les Quatre Vents", N°8, 1947 “Los enfermos y los médicos” (Versión de Aldo Pellegrini)
6. Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969, p. 211,“Manifiesto”.
7. Gelman, Juan. Nueva prosa de prensa. Javier Vergara Editor, Argentina,1999, pp 70-71 y 13-14, "Cuerpos" y "Razones"
[1] Formato del texto: Letra Times New Roman 12, espacio 1,5, justificado.
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Aclaraciòn todo el material e incluso Gelman, Juan. Nueva prosa de prensa. Javier Vergara Editor, Argentina,1999, pp 70-71 y 13-14, "Cuerpos" y "Razones", lo tienen en todas las fotocopiadoras y aquì en el blog.
Saludos a todos y copadìsìmas vacaciones Adriana
EPISTEMOLOGÍA-2010
(Turno Noche)
Prof. Adriana Paloma
Algo dijimos anoche en la clase acerca de NICANOR PARRA; aquì una breve reseña biogràfica: poeta, cuentista y ensayista chileno nacido en San Fabián de Alico en 1914. Perteneció a una sencilla familia campesina, heredó de sus padres una gran sensibilidad artística. Después de sus estudios básicos se recibió como profesor de Matemáticas en el Liceo de Chillán y en
Test
Qué es un antipoeta:
Un comerciante en urnas y ataúdes?
Un sacerdote que no cree en nada?
Un general que duda de sí "mismo?
Un vagabundo que se ríe de todo
Hasta de la vejez y de la muerte?
Un interlocutor de mal carácter?
Un bailarín al borde del abismo?
Un narciso que ama a todo el mundo?
Un bromista sangriento
Deliberadamente miserable?
Un poeta que duerme en una silla?
Un alquimista de los tiempos modernos?
Un revolucionario de bolsillo?
Un pequeño burgués?
Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969 Pàg. 184
Pensamientos
Qué es el hombre
se pregunta Pascal:
Una potencia de exponente cero.
Nada
si se compara con el todo
Todo
si se compara con la nada:
Nacimiento más muerte:
Ruido multiplicado por silencio:
Medio aritmético entre el todo y la nada.
Parra, Nicanor, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile,1969
Poeta francés nacido en Marsella en 1896.
Desde muy pequeño presentó cambios de comportamiento que motivaron su reclusión en sanatorios mentales en diversas ocasiones.
En 1920 se radicó en París y publicó los primeros versos bajo el título"Trictac del ciel" en 1924. A raíz de su amistad con André Breton, asumió el cargo de director de la oficina de investigaciones surrealistas, alternando su trabajo con la escritura de ensayos, guiones de películas y su obra poética "El ombligo de los limbos".
En el año de 1936, su interés por la cultura solar lo llevó a convivir con los indios Tarahumaras en México.
Después de varios años de reclusión psiquiátrica, publicó en 1947 el ensayo "Van Gogh le suicidé de
“Sé que tengo cáncer. Lo que quiero decir antes de morir es que odio a los psiquiatras. En el hospital de Rodez yo vivía bajo el terror de una frase: “El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock”. Sé que existen torturas más abominables. Pienso en Van Gogh, en Nerval, en todos los demás. Lo que es atroz es que en pleno siglo XX un médico se pueda apoderar de un hombre y con el pretexto de que está loco o débil hacer con él lo que le plazca. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma. Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor
Delmas me hizo bien; lamentablemente murió…
-Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese “freudismo” que se las sabe todas”.
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"Sobre el suicidio", texto de Antonin Artaud, sobre pinturas de la serie Cuaderno Negro, de Eduardo Alvarado.
Recitante: Guillermo Lema.
Razones
“El sueño de la razón engendra monstruos”, tituló Goya una de las más sobrecogedoras serie de grabados de su abundante producción. Y a veces la razón sueña con medir lo inconmensurable, terna tentación del ser humano donde están presentes tal vez el antiguo miedo a la irracionalidad aparente de las fuerzas naturales y aun las psíquicas, y la casi tan antigua voluntad de dominarlas. No sin accidentes, como –según cuenta Diógenes Laercio– le sucedió a Tales de Mileto que, absorto en el estudio de los astros, cayó en un pozo. La anciana servidora que lo acompañaba le dijo entonces: “¿Cómo se imagina Tales que puede conocer lo que en el cielo si es incapaz de ver lo que hay a sus pies?”. Esta burla es más que filosofía, es sentido común.
Tales de Mileto, el primer gran exponente conocido de lo que se convirtió después en la ratio de la cultura occidental, tampoco hubiera imaginado la dimensión posible del deseo de medir, una forma del deseo de recortar el enigma. Por ejemplo, las temperaturas de tránsito de una dictadura a una democracia. En los años setenta se inauguraron en las ciencias políticas de los Estados Unidos dos ramas distintas en ese campo, la “transitología” y la “consolidología”. Según sus mayores exponentes, Philippe Schimitter y Terry Lynn Karl, esas especialidades alumbraron la esperanza de que “al aplicar un conjunto universal de presupuestos, conceptos e hipótesis, se podría explicar y tal vez ayudar a orientar el tránsito de un régimen autocrático a un sistema democrático”. Ni más ni menos.
Ambos politólogos estaban impresionados por la caída de la dictadura griega y, sobre todo, por la evolución del posfranquismo.
Introdujeron en las ciencias sociales el fulgor del ejemplo español, ése con que nos refregaban tanto las narices, aquí y en cualquier parte del mundo. Es decir: terminado el régimen autocrático, es posible medir los pasos de la transición a la democracia, prever sus obstáculos, sugerir su camino. Esa visión desconoce algunas preguntas esenciales como ¿en qué circunstancias se produce el pasaje a un sistema democrático? ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que se consolide? ¿Cuáles las formas más apropiadas para una sociedad en particular? En la Argentina, Schimitter y Karl se rascarían un buen rato la cabeza.
La “estilometría” es otra propuesta de medición, esta vez de las huellas estilísticas de un escritor: se mide la longitud de sus frases y oraciones, las veces que utiliza artículos como “el/la” o conjunciones como “y” por cada mil palabras, los vocablos que reitera, y todo ello va a parar a cuadros estadísticos muy precisos pero de significado incierto. Los resultados de un análisis de esa índole de la obra de César Vallejo fueron expuestos con indudable entusiasmo por los especialistas de un instituto de investigaciones literarias de Roma que frecuenté a fines de los setenta. Les pregunté si el aparato podía medir la tristeza de Vallejo. No hubo respuesta.
¿Cómo estableces los parámetros del viaje de la vivencia a la imaginación que preside toda obra literaria de verdad? ¿Se podrá medir alguna vez? ¿Y qué patrón o canon aplicar a las obsesiones que la generan? “Escribo para no volverme loco”, decía Pirandello a Martha Abba, el amor que inventó –como otro personaje– en el ocaso de su vida. William Bourroughs empieza a escribir para insistir en las drogas. Rodolfo Walsh, para ganar dinero, afirmó ante un estupefacto auditorio estudiantil en 1973. Otros cuentan anécdotas de variado calibre para explicar por qué escriben. Nada de eso es verdad. Ningún escritor sabe por qué escribe. Y es bueno que así sea. Mi madre me inició en una vieja leyenda rusa: una arañita detiene el paso de un ciempiés para preguntarle cómo camina, si avanzando cincuenta patas a la derecha y luego cincuenta patas a la izquierda, o cinco y cinco, o una y una; el ciempiés se queda pensando y ya no vuelve a caminar, víctima de una pretensión irreductible.
La razón humana tiene límites y reconocerlo es racional. “No solamente hay una experiencia –dijo María Zambrano– que no se deja arrebatar al cielo de la objetividad, sino que reacciona ante ella… Y esto que la ciencia no sabe reducir son ciertos estados de la vida humana, ciertas situaciones por las que el hombre pasa y ante las cuales la forma enunciativa de la ciencia no tiene fuerza ni valor”.
Afortunadamente. Ese misterio sigue empujando a la razón a dudar y a interrogarse. Hablo de la razón húmeda de sangre y de lágrimas que nada tiene que ver con esa empresa racional de regla en mano y crepitaciones de desierto. La razón auténtica se guía por el viejo adagio latino: “Nada de lo humano me es ajeno”.
17de abril de 1996
Cuerpos
Decía Valéry que el cuerpo humano es un objeto límite, siervo y dueño del conocimiento. Por eso los crímenes de la dictadura militar constituyen en meollo duro del malestar argentino ante las maneras de pensar la relación sujeto-objeto. Esos crímenes cuestionan la situación del cuerpo, asiento de la vida de cada quien, en una sociedad donde el poder es impune. Con la tortura, el poder se instala en el cuerpo de su prisionero, lo empuja hacia el dolor y lo convierte en otro de sí mismo. Con la desaparición del cuerpo, el poder somete al prisionero –y a sus familiares– a una suprema apropiación. Por algo Brecht
Indica en los últimos versos del célebre intermedio de
Para Aristóteles, la virtualidad del acto y el acto mismo pierden su opacidad en el placer, que es aquello –dice– cuya forma se cumple a cada instante y está perpetuamente en acto. De esa definición –querrá el filósofo italiano Giorgio Agamben– se desprende que la virtualidad del acto es lo contrario del placer: su dolor se desvanece cuando pasa al acto, pero en todas partes, incluso en nosotros mismos, hay fuerzas que la obligan a demorarse en sí misma y sobre esas fuerzas descansa el poder. El poder intenta organizar el deseo, lo separa del acto y sobre ese dolor funda su autoridad, que cohibe literalmente la consumación del placer de los hombres. La tortura es un ejercicio preferido del poder.
Kafka expuso cabalmente la dimensión de ese ejercicio en su cuento “En la colonia penal”, que escribió en 1916. Muestra a la tortura como una escritura del poder en el cuerpo de su prisionero, y así es: en el cuerpo se escribe el extrañamiento de sí mismo que padece el torturado, una suerte de exilio sin retorno aunque no desemboque en
“¿Conoce (el prisionero) su condena?”, pregunta el viajero. “No, sería inútil hacérsela saber. Se enterará en su propio cuerpo”, contesta el oficial. “Pero lo que sí sabe es que ha sido condenado, ¿no?”, aventura el viajero. “Tampoco”, responde el oficial. “Entonces el hombre no sabe aún qué pasó con su defensa”, insiste el viajero. “No ha tenido oportunidad de defenderse”, corta el oficial. Y agrega: “Me rijo por el principio de que la culpa siempre es indudable. Los juzgados no pueden regirse por este principio…Aquí no es el caso”. Es la misma doctrina que alimentó a tanto torturador y asesino de las Fuerzas Armadas argentinas.
El oficial del cuento observa fascinado la tortura, “un espectáculo que podría inducirlo a uno a colocarse también bajo el rastrillo”. Libera al castigado y así lo hace. El aparato se descompone y lo mata. El viajero, “casi contra su voluntad, vio el rostro del cadáver. Era tal como había sido en vida, no se podía descubrir en él ningún signo de la prometida redención; fuese lo que fuese lo que todos los demás habían encontrado en la máquina, el oficial no lo encontró”. “Máquina” es el apelativo que en nuestras cámaras de tortura se da a la picana eléctrica. Tanto había presentido Kafka.
El final de la narración es un enigma. ¿Sugiere que bajo la máquina torturador y torturado no conocen lo mismo? ¿Qué de ese conocimiento otro nace una especie de victoria moral de la víctima? ¿Qué el cuerpo torturado se niega a dar la razón a verdugo y anuncia así la bancarrota moral del régimen? ¿Quiso decir Kafka que el cuerpo rechaza la escritura del otro porque en cualquier circunstancia anuncia la muerte? Y si no nos escriben, ¿quiénes somos?
25 de setiembre de 1996
EPISTEMOLOGÍA-2010
(Turno Noche)
Prof. Adriana Paloma